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Delincuencia y posconflicto en Colombia

El cambio de las dinámicas de la delincuencia en Colombia

Por Diofanor Rodriguez Lozano


En los nuevos escenarios que propone el posconflicto en Colombia en el supuesto evento de la firma de un tratado de paz con las FARC-EP, queda claro que las dinámicas delincuenciales en Colombia están teniendo un giro importante. 

Se ha publicado que existen alrededor de 500 pandillas en el territorio colombiano, lo que deja claro que el comportamiento social esta degenerándose cada vez más.

Con problemáticas como el desempleo, el desplazamiento, la mendicidad, que día a día crece en las ciudades colombianas, donde se entiende que estas dinámicas favorecen ampliamente la delincuencia de una ciudad y de un país, que como el nuestro no tiene políticas claras para el manejo de estas problemáticas. Que se verán multiplicadas con la reinserción de las personas que se movilicen, porque si bien es cierto, existen programas tendientes al manejo del desmovilizado por parte del estado, son muy cortos y en muchos casos ya documentado por la fuerza pública, estas personas han vuelto a delinquir después de un tiempo, con argumentos como lo que nos dan no nos alcanza, para el sustento, crea un caldo de cultivo muy riesgoso para una sociedad como la nuestra que siempre estuvo distraída por el sofisma de la guerra. 

Según una publicación del diario el tiempo del 7 de abril de 2015 “En las seis principales capitales del país, las autoridades, Policía y alcaldías tienen identificadas 517 pandillas que se han robado la calma de las comunidades de las barriadas populares de Cali, Medellín, Bogotá, Barranquilla, Bucaramanga y Cartagena.

Las actividades de estos grupos juveniles van desde rencillas entre las bandas de un barrio y otro para defender ‘territorios’ y el alto consumo de estupefacientes en sus miembros, hasta trabajar al servicio de grandes estructuras criminales para vender drogas.” Como vemos son grupos que ha venido mutando su actuar delictivo, iniciaron con el control del micro tráfico en determinadas zonas barriales a pasar a ser las estructuras de mafias de droga importantes en nuestro país entre ellos las FARC-EP. 

Esto lo que hace presumir es que con el acuerdo de PAZ que se está buscando firmar se multiplicarán este tipo de delincuencia en la mayoría de las ciudades capitales del país. 

Delitos como la extorsión y el secuestro se verán aumentados, los atentados terroristas para presionar pagos de vacunas, liberaciones estarán a la orden del día. Como hemos podido observar en hechos recientes donde reinsertados, son los que ofrecen el servicio de atentados terroristas en cualquier parte del país y que se venden al mejor postor como lo dejo en evidencia el operativo del pasado 30 de marzo donde fueron capturados alias “Conejo” y “Pablo”, desmovilizados de los frentes 8 y 14 de las Farc, a quienes las autoridades sindican de participar en cinco acciones terroristas perpetradas en el primer trimestre del año en la Capital, que incluyen bombazos contra una entidad bancaria y puestos policiales, como el del 12 de marzo, cuando una detonación en el barrio Quiroga al paso de una caravana de la Fuerza Pública, dejó heridos a cuatro uniformados, dos civiles adultos y un menor. 

Estamos hablando de nómadas del delito, lo que hace presumir de forma inmediata, que los distractores que tenemos de la paz no nos dejan prever un posible futuro más violento, después de la firma de un tratado de Paz. Entonces será posible tener escenas traídas de películas de espionaje y de acción gringas en donde la especialización del delincuente seguramente encontrara la forma de desviar las investigaciones haciendo uso de máscaras como las utilizadas en Misión Imposible. Pero hablar de tercerizar, los atentados, las extorsiones y el secuestro en Colombia no es un dato nuevo, porque esa actividad ya es conocida y demostrada por las fuerzas del orden de nuestro país el cambio se registra en que el negocio están rentable que grupos al margen de la ley están creando sus propias estructuras, de delincuencia común para poder ofertar como en cualquier negocio su portafolio de servicios delincuenciales, práctica que se está imponiendo a nivel mundial. 

Casos que se nos vienen a la cabeza cuando tocamos este tema está el de Yair Klein, mercenario Israelí quien entreno paramilitares en COLOMBIA, el caso del grupo terrorista Ira entrenando a las FARC-EP en explosivos. El atentado al exministro Fernando Londoño con una bomba lapa donde según la policía nacional, las FARC contrataron una banda caleña conocida como “el Parche del Zuley”, para realizar dicho atentado, esto lo que muestra es que el cambio que estamos viendo ya hace parte de una planeación estratégica de los grupos al margen de la ley que buscan ocupar terrenos que seguramente serán dejados libres en el momento de la firma de un posible acurdo de paz.

También este escenario, es posible encontrar frentes de las FARC-EP que se declaren en disidencia abierta, hecho que estaría motivado, por las fuertes sumas de dinero que manejan producto de la minería ilegal, el narcotráficoy el comercio de armas en el mercado negro que abastece gran parte de la delincuencia común de nuestro país, seguramente serán los frentes de frontera como son el 48, 57, 30, 29, 10,59 y 39 por mencionar algunos que pueden entrar en la no aceptación de las condiciones de los acuerdos de la habana. 

Por otro lado la influencia de grupos trasnacionales del delito que a través de la red están constantemente influenciado el comportamiento delincuencia de grupos en todo el mundo, temas como las ciberguerras y ciberterrorismo, serán nuestras nuevas amenazas. Como estas estructuras cambiantes de la delincuencia son tercerizados es muy probable que no conozcan cuáles son sus contratantes primarios. No podemos olvidar las 89 Redes de Apoyo al Terrorismo (RAT), que se conocen por estadísticas de la fuerza pública, estos grupos de milicianos, que hacen trabajos rurales y urbanos de manejo de masas y comercialización de armas y drogas para las FARC- EP y ELN, como la que descubrieron en junio de 2014 en Medellín, donde arrestaron a ocho ciudadanos traficando armas y explosivos para el frente 36.

Lo que muestra es que el postconflicto ya inicio en Colombia y está siendo llevado a pocos por los actores armados que hoy están sentados en una mesa de negociación por que como ellos mismos lo manifiestan es el uso de todas las formas de lucha.

La seguridad privada tiene entonces grandes retos, en esta etapa de posconflicto, pues se hace necesario que los procesos de selección de personal y los procesos de confiabilidad que se desarrollen al interior de las organizaciones se hagan más fuertes. El manejo de la seguridad física se haga pensando en la tres fases que ella comprende que son demora, detecta y responde. Buscando siempre la minimización delos riesgos, cultura de autocuidado al interior de la organización se harán mucho más fuertes pensando en el riesgo público, donde van a estar los empleados de las organizaciones mucho más expuesto a incidentes como el hurto, raponazo el atraco etc.

Cada vez más el papel de la seguridad es muy importante, toda vez que se convertirán en pieza clave de la prevención de los delitos, por ello se necesita el mejoramiento de las competencias de los hombres de seguridad, en todos sus niveles. Desde la base hasta la cúspide de la pirámide. Entonces aparecen algunos interrogantes que plantear:

¿Es el modelo de capacitación actual de seguridad en Colombia eficiente?

¿La capacitación que existe en la actualidad garantiza la profesionalización del sector?

¿Las empresas de seguridad privada está en condiciones de mejorar las condiciones laborales en términos de salario y bienestar para el vigilante?

¿La nueva ley que cursa en el senado para modificar el decreto ley 356/94, esta planteada para escenarios de posconflicto?

Interrogantes que tendremos que despejar para hacer la seguridad una carrera profesional, que pueda y se vista como un gran apoyo al desarrollo de las comunidades y como soporte de la seguridad ciudadana. 

 

Diofanor Rodriguez Lozano, CPP, PSP, es experto colombiano en seguridad.

 

 

 

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